"Hola": Del cable de cobre al "visto" de WhatsApp
La comunicación ha dejado de ser un rito de paciencia para convertirse en un latido instantáneo.
En pocas décadas, pasamos de pedir permiso para hablar a estar conectados las 24 horas.
La idea es compartir con Ustedes una humilde visión de nuestra metamorfosis:
La era de la espera:
Cuando el Plan Megatel era un sueño familiar y las operadoras eran las mediadoras necesarias entre ruidos de "fritura" y líneas compartidas.Hablar a larga distancia era un evento programado.
La libertad del "ladrillo": La llegada de los primeros celulares (como los de Movicom) cortó el cordón.
Eran pesados y con antenas infinitas, pero nos regalaron por primera vez la posibilidad de ser ubicados en cualquier lugar.
El rito del módem e ICQ: Internet llegó con su chirrido eléctrico característico.
Ocupábamos la línea telefónica para ver florecer la flor de ICQ y escuchar su mítico "Uh-oh!", descubriendo que el mundo era mucho más grande que nuestra manzana.
La dictadura del ahora: De los SMS contados por carácter pasamos a la hegemonía de WhatsApp.
La comunicación se volvió total: audios, videos y el fin de la nostalgia por la voz, aunque a veces extrañemos el silencio de cuando nadie nos podía encontrar.
Antes, hablar por teléfono era un evento. Uno se sentaba, se preparaba, esperaba el tono.
Hoy la comunicación es como el aire: está en todos lados, es invisible y a veces, por ser tan constante, nos olvidamos de lo que realmente significa decir algo importante.
Esta retrospectiva es una invitación a recordar que, detrás de cada avance tecnológico, lo que siempre buscamos fue lo mismo: acortar la distancia para sentirnos un poco menos solos.
Ayer esperábamos años por un teléfono;
Hoy nos desesperamos si un mensaje no se responde en dos minutos.
Cambió la tecnología, pero el deseo de estar cerca sigue intacto.
PD: Yo no sé..... ahora es así, decia mi Abuela Catalina (año 1979).
Héctor Rubiolo
C.I. Mat. 0254 CCISF