RESUMEN de la nota de Lisandro Prieto Femenía, https://www.ellitoral.com/autor/lisandro-prieto-femenia
Diario El Litoral - Miércoles 5 de Agosto 2026
Plantea una crítica bastante profunda a la manera en que nos comunicamos actualmente.
La idea central
El autor sostiene que nunca tuvimos tantas posibilidades de comunicarnos y, paradójicamente, cada vez dialogamos menos. Hablamos constantemente —redes sociales, medios, celulares, plataformas— pero muchas veces no escuchamos al otro: cada persona expone su posición buscando reafirmarse, más que comprender o dejarse convencer. El diálogo termina convertido en dos monólogos que se cruzan.
Para explicar cómo llegamos a esto, recorre distintos momentos y autores de la filosofía. Con Sócrates y Platón recupera la idea original del diálogo: conversar no para derrotar al otro, sino para cuestionar nuestras propias certezas y acercarnos al conocimiento. Aristóteles agrega la importancia de argumentar racionalmente.
En contraste, Schopenhauer ayuda a describir una deformación muy actual: discutir no para descubrir qué es verdadero, sino simplemente para ganar.
La nota también reivindica algo interesante: el desacuerdo no debería ser un problema. Desde las disputas intelectuales medievales hasta la Ilustración de Kant, confrontar argumentos era considerado una herramienta para mejorar el pensamiento.
Una sociedad intelectualmente sana no necesita que todos piensen igual; necesita personas capaces de poner sus propias ideas a prueba.
El problema contemporáneo
Ahí aparece la parte más crítica del artículo. El autor combina ideas de Foucault, Debord, Nietzsche, Arendt, Habermas, Gadamer, Buber, Lévinas y Byung-Chul Han para mostrar cómo el diálogo fue deteriorándose.
Las redes y los algoritmos tienen un papel importante: tienden a mostrarnos aquello que confirma lo que ya pensamos.
Se crean cámaras de eco en las que escuchamos versiones de nuestras propias opiniones.
El diferente deja de ser alguien del que podemos aprender y pasa fácilmente a ser alguien al que hay que desacreditar.
El autor lo vincula además con la necesidad contemporánea de exposición, aprobación y reafirmación del yo. Tenemos una enorme cantidad de comunicación, pero una creciente dificultad para realizar algo mucho más sencillo y exigente: escuchar de verdad.
La propuesta de fondo
La salida que propone no consiste simplemente en hablar más. Consiste en recuperar el encuentro con el otro.
Dialogar verdaderamente supone aceptar tres cosas difíciles:
- que podemos estar equivocados,
- que el otro puede tener algo verdadero para decirnos y
- que una conversación genuina puede hacernos salir pensando distinto de como entramos.
Por eso son importantes Buber y Lévinas en el tramo final: el otro no debería ser reducido a una etiqueta —“progresista”, “conservador”, “ignorante”, “experto”, etc.— sino reconocido como una persona cuya presencia cuestiona nuestra propia autosuficiencia.
En una frase, yo resumiría la nota así: vivimos en una sociedad que multiplicó extraordinariamente los medios para hablar, pero está perdiendo la capacidad de escuchar.
Recuperar el diálogo requiere menos deseo de tener razón y más disposición a que el encuentro con alguien diferente pueda modificar nuestras propias certezas.
Y hay una pregunta muy interesante que queda flotando después de leerla:
¿usamos la conversación para comprender al otro o simplemente esperamos nuestro turno para responderle?
Esa, entendemos que concentra bastante bien el espíritu de toda la nota.
Para acceder a la nota completa pueden COPIAR el link:
https://www.ellitoral.com/opinion/filosofia-pensamiento-sociedades-dialogo-monologo-incomunicacion-desconocimiento-aislamiento-redes-plataformas-egocentrismo-yoismo_0_Y6Wzv4vB8c.html